Geografía y Naturaleza - (Andorra)
La geografía y la naturaleza en Andorra
El relieve andorrano es montañoso y está contituído por 65 picos, algunos de más de 2.000 m de altitud, lo que sitúa Andorra entre los países más altos de Europa. La cota más alta del territorio es el pico del Alto del Comapedrosa (2.942 m) y la cota más baja se encuentra en el paso del río Runer por la frontera con España (838 m). La altura media es de 1.996 m.
El origen cuaternario de la orografía andorrana se pone de relieve en el trazado de los principales ejes fluviales del país: el Valira del Nord, el Valira d'Orient y el Gran Valira. A estos ríos se unen otros secundarios, donde se sitúan las principales poblaciones.
Los lagos, la mayoría de dimensiones reducidas y formas redondeadas, forman parte del paisaje andorrano. Andorra cuenta con más de 290 lagos naturales; el mayor de todos es el lago de Juclar, que ocupa una superficie de 29 Ha, aunque también son muy conocidos los lagos de Tristaina y los lagos dels Pessons, entre otros.
El clima de Andorra es de tipo montañoso mediterráneo, con un verano caluroso y un invierno frío con nevadas importantes. La media mínima es de -2ºC y la máxima de 24ºC. Las precipitaciones en forma de nieve son frecuentes y las lluvias se concentran principalmente en los meses de octubre y mayo.
La biodiversidad andorrana es muy rica, con más de 1.500 especies de flora y fauna repartidas principalmente en los cuatro niveles: mediterráneo, montano, subalpino y alpino.
De todas las especies vegetales destaca una: la grandalla (Narcissus poeticus), la flor emblemática del Principado; entre los animales, los dos más representativos son el rebeco y la trucha, que viven en las cotas más altas.
La fauna y la flora de Andorra varían según la altura a que nos encontremos. Algunas de las especies animales más frecuentes que encontramos son: la marmota, la lagartija pallaresa, la ardilla, el jabalí, el rebeco y las aves de rapiña como el quebrantahuesos. Así como la fauna, las especies que forman parte de la flora del país son muy variadas y podemos encontrar desde plantas medicinales (fresa y acebo), setas (cep, níscalo y carretilla) y flores (la grandalla), hasta un gran número de árboles y arbustos (avellano y boj).
La riqueza biológica de Andorra justifica su conservación y a lo largo de los años se han protegido varios espacios como los cotos de caza y pesca y los parques naturales.
El Parque Natural Comunal de los Valles del Comapedrosa y el Parque Natural del Valle de Sorteny constituyen dos áreas protegidas creadas con una doble intención: por una parte se conservan los ecosistemas y por la otra se hace un uso social racional de ellos. Es un primer paso hacia el respeto del entorno y de la naturaleza del país. El Valle del Madriu-Perafita-Claror, declarado en 2004 Patrimonio Mundial por la Unesco por su riqueza natural y cultural, se sitúa al sur del país y ocupa un 10% del territorio. Dada la importancia de este espacio, es el único gran valle del país que se mantiene libre de acceso rodado.
Estos espacios protegidos y otros valles del país, como el valle de Incles, de origen glaciar, el valle de Enclar y el proyecto de la Anella Verda, el Circ de Pessons o bien los Camins dels Oficis, ofrecen una amplia variedad de itinerarios ecoturísticos que podrá realizar acompañado de guías profesionales que le harán descubrir el patrimonio natural de Andorra.